Economía colaborativa y crowdfunding


Es muy probable que hayas escuchado hablar sobre el término P2P, traducido como red entre iguales y las plataformas colaborativas, ya que en los últimos años ha potenciado el crecimiento de proyectos, startups y modelos de inversión como el crowdfunding, entre otras tendencias de la economía colaborativa.


Sin embargo, puede que estos conceptos te generen cierta confusión, es por eso que queremos aclarar todas tus dudas y contarte cuales son las diferencias y similitudes entre la economía colaborativa y el crowdfunding.


¿Qué es la economía colaborativa?


La popularidad de las nuevas tecnologías ha traído consigo nuevas tendencias de consumo colaborativo. Se basa en el intercambio de bienes y servicios entre particulares, a través de un sistema de organización apoyado principalmente por la utilización de la tecnología para aprovechar al máximo los recursos. Quienes consumen ahora ya no son entes aislados, sino que forman parte de una red interactiva. Desde personas que comparten el mismo espacio de trabajo, o el alquiler de viviendas y transporte, hasta plataformas de venta electrónica.

Por lo tanto, la creación de estas comunidades ayudan a potenciar directamente la economía de su entorno. Basándose en la filosofía de compartir, colaborar y conectar para optimizar los recursos y bienes.


Entre los distintos modelos de economía colaborativa, uno de los que más ha destacado es el crowdfunding, que consiste en un grupo de personas que aportan pequeñas o medianas cantidades de dinero con el fin de financiar un determinado proyecto. Tras esta aportación, los participantes reciben las utilidades proporcionales a la cantidad que aportaron.


Por lo tanto el crowdfunding pertenece a un tipo de modelo dentro de la economía colaborativa que se centra en la utilización de la tecnología y la comunidad, entre los que hay una relación de intermediación.


El crowdfunding permite el financiamiento de una infinidad de emprendimientos, desde proyectos artísticos o sociales, hasta campañas políticas o empresariales, entre otros.


Más allá de esto, el crowdfunding se ha convertido en la alternativa ideal que sustituye la financiación tradicional, tomando día a día más fuerza y llevando beneficios a más personas. Del mismo modo, al repartirse el riesgo entre todas las personas que colaboran, también se reduce y minimiza para cada una de ellas.